Os explico. He cogido pedazos de papel higiénico y he formao unas cuantas letras en el suelo. He apagado todas las luces excepto un foco de esos de neón que tiene mi compañero (el Charli danés) en la entrada. Además, he rodeado las letras con un cable largo que uso para conectarme a Internet. Como las letras eran blancas, se iluminaban por la lámpara. Después, los colores y relieves son trabajo del photoshop.
Hace tantos días que el cielo está cubierto que me había olvidado de los verdaderos atardeceres, de los rojos, amarillos, naranjas y azules que colorean el techo de nuestras ciudades. El martes volveré a ver el cielo nocturno amarillo de Valencia, ése que se parece al de un capítulo de C.S.I.y dejaré el vampirismo por unos días.
PD: las fotos están tomadas desde las 15:45 a las 16:15 aproximadamente.
He leído en Escolar.net que el pasado 8 de noviembre, Macarena Montesinos de Miguel, una diputada del Partido Popular, preguntaba a Luís Fernández (pte. de RTVE) sobre cuáles eran los objetivos de servicio público del programa Muchachada Nui. Os propongo un ejercicio de memoria: Noche de Fiesta, Cine de Barrio, Gran Prix...¿bajo que mandato fueron programados?
A continuación un scketch por el que Muchachada Nui merece su hueco en La2. Y es que el humor surrealista de los que hacía La Hora Chanante tiene más que ver con el que los Monty Pyton ofrecieron en la cadena pública inglesa (la BBC) en los 70 que con las "Escenas de matrimonio", "El rey de la comedia", y todo ese humor casposo que siempre ha sido característico de nuestra televisión.
El aire las lanza contra el suelo. El agua y el frío oxidan sus cadenas, focos y manillares. Mi bici, que vive bajo la entemperie y no es ni mucho menos nueva, ya empieza a verse afectada. Mi único freno (aquí se frena con los pedales, es raro, lo sé) no funciona, y supongo que los extraños ruidos que se escuchan son un claro síntoma de que después de Navidad necesitaré encontrar otra bici de repuesto. Ahora que había cogido cariño a esta bici que alguien me regaló sin saberlo...
Hoy se cumple un mes desde que llegara la Navidad a Copenhagen. Claro que, después de visitar Köln y sus mercados navideños, y después de poderse casi contar con los dedos de las manos los días que restan para volver al pueblo, uno siente que la Navidad está empezando a acercarse de verdad.
La relatividad del tiempo: Dusseldorf (Alemania) - Copenhagen (Dinamarca) en una hora. De la puerta del aeropuerto a la puerta del avión (2 horas y cuarto)
¿Qué quiere decir perder el tiempo?
¿Frío en el pueblo?
Es lo que tiene la ley de la relatividad. Nada es absoluto, nada tiene sentido sin la comparación, nadie es perfecto.
Ayer por la noche, Manu y yo fuimos a un local de Copenhagen llamado Loppe. La excusa de cruzar la frontera entre Dinamarca y Christiania (que se considera una república independiente del mundo) fue el concierto del grupo Mono, que venían ni más ni menos que desde Japón. Supimos de ellos gracias a Lauren, una nueva amiga que, por su puesto, nos acompañó. Os dejo algunos vídeos que he rescatado del YouTube. El concierto lo vimos en primera fila, justo delante de un escenario que apenas estaba a unos 20 centrímetros del suelo. GENIAL...
En la atmósfera de una de las canciones tuve una reflexión. Y es que para nosotros, los curiosos, conocer a fondo una ciudad es, sin duda, más complicado que para el resto. No solo queremos sabernos cada recoveco del mapa de la capital, sus monumentos, calles, parques. Además queremos visitar sus bares y discotecas, facultades y cafeterías en los que intercambiar palabras y amigos. El problema es que tenemos la necesidad casi genética de explorar y disfrutar también de los cines y las salas de conciertos. Al final, siempre tengo la sensación, esté donde esté, de que los demás siempre pasan más tiempo de fiesta...los envidio pero, por otro lado, no saben lo que se están perdiendo.
Así que ayer, después de tres horas de post-rock cogimos nuestra bicis y, bajo la lluvia, recorrimos el centro de la ciudad. Acabamos al lado de unos grandes lagos decidiendo qué ruta tomar. Al final, fuimos a una facultad donde los tercios cuestan un euro y en la que tres o cuatro horas más tarde, buscábamos una silla donde descansar. Ayer, sin duda, fue un día completo para los curiosos de verdad.
Dos vídeos que he encontrado en You Tube del concierto de Arcade Fire en Copenhagen. No me llevé la cámara, sobre todo, porque cuando llegué a la puerta del KB Hallen yo no tenía entrada y era consciente de que en la taquilla tampoco quedaban. Vosotros tendreis que conformaros con lo que hay por Internet, yo si eso acudiré a mis recuerdos.