7.2.08

Ca la feria


Semana vertiginosa, de altos y bajos, de emoción y adrenalina y, a veces, de angustia y mareo. De atrevernos con nuevos retos e intentar evadirlos cuando ya estaban en marcha y no había vuelta atrás. En definitiva, una semana (aunque estemos a jueves) que parecía un parque de atracciones.

Para empezar, el lunes asistí a la primera entrevista de trabajo de mi vida (exceptuando la que tuve en verano con el bonachón tío de Jesús David). Cuando estaba a punto de recibir la dirección de mi primer empleo en Dinamarca tuve que salir pitando hacia la Universidad. El nuevo semestre empezaba con una asignatura dedicada en exclusiva a Dreyer. A pesar de la emoción de los primeros minutos el profesor pronto demostró que nos esperan emociones tan vagas como las que se sienten en los caballitos cuando uno ya tiene uso de razón.

Después de la clase y, sin nada en el estómago, volví a la agencia para recibir mi primer mini-contraro de un día. Ya en casa, me estresé por un rato al buscar las combinaciones de trenes, autobuses, bicicleta y underground. Y, al día siguiente, como esos domingueros que madrugan para coger un buen sitio en una nueva atracción, me levanté de noche para no llegar tarde a mi primer trabajo. Cinco minutos de bici, 10 + 10 de tren y otros 5 de autobús = 30 minutos escasos para salir de la capital y llegar a Glostrup. Durante ocho horas me dediqué a recolocar los objetos de las estanterías de unos almacenes tipo Ikea pero que abarcaban campos más específicos (herramientas de trabajo, ferretería, etc.) Fue fácil hasta que, a última hora, me hicieron manejar una de esas máquinas que se utilizan para transportar cargas pesadas, un recogepalés que, en esta ocasión, era eléctrico. Yo, que no he conducío nada en mi vida, lo pasé, por un momento, realmente mal, como cuando estás montado en el Dragon Khan.

Me levanté el miércoles temprano con agujetas hasta en las pestañas, parecía como si hubiera estado en las camas elásticas durante años o como si todos los coches de choque se hubieran estrellado contra mí. Inquieto, buscaba ideas para un documental que, en breve, comenzaremos a rodar. Por la tarde, sorpresa agradable: profesor joven, enrollao, que nos habla de fútbol, que le gusta Médem y al que parezco entender. Encantando, como el niño que consigue la escoba en el tren de la bruja, subimos y bajamos a buscar la nota de un examen que hice antes de Navidad. Resultado desastroso que, aunque aprobado, me hizo bajar de la "nube" en la que estaba y me dejó con el estómago revuelto como cuando subíamos al Giroball.

Hoy, he madrugado otra vez para dar forma a mis ideas. Al final, me molaría hacer un documental sobre la inspiración y la creatividad a la hora de componer música. La idea ha gustado, en general. Antes de formar los grupos hemos visto un documental que os recomiendo llamado "The king of kong" en el que dos adultos americanos, que una vez no lo fueron, compiten por mantener el récord mundial en el juego del Donkey Kong. Era en americano y sin subtítulos por lo que no me he enterao de ná. El problema es que el lunes tengo que entregar un análisis sobre la peli. Jodío, era hora de formar los grupos. Inciertos giros del destino, o de lo que sea, me han hecho coincidir con un chico italiano, una alemana y, lo más importante, una chica de Shangai.

Al llegar a casa compruebo que mi entrada de Portishead sigue sin llegar. Me siento estafado como cuando intentabas ganar algo en las casas de tiros de la feria.

Envío un email a la compañía de las entradas. Me ha faltao algún "fuck you" para meter presión. Más tarde, envío colectivo de mi idea a los del grupo y búsqueda de un compañero/a de tándem idiomático.

En fin...perdón por la rayada. Pero como podeís comprobar estos días han sido como subir en esas atracciones que, por morbo, por emoción, por sentirnos valientes, son atractivas pero que, por miedo, por nervios, por lo desconocido, nos hacen dudar de nuestra decisión. El resultado final no lo conoceremos hasta que los vagones frenen del todo. Espero no estrellarme por el camino.

PD: a partir de la próxima entrada escribiré en inglés.